CARTA DE PRESENTACIÓN
Hace un año que la Asociación Vasca de Meteorología 'Amillena' vio la luz en el sin igual valle cántabro de Soba. Las razones de elegir ese valle para su alumbramiento fueron tres:
La primera razón es de índole personal. Mi ascendencia es en parte cántabra, de este valle en concreto, y era mi deseo que nuestra asociación naciese en las mismas montañas en que habitó el pueblo más recio de la antigüedad, los Cantabros. A ellos dedicó Horacio la histórica frase 'Cantabrum indoctum iuga ferre nostra'.
La segunda razón, el paisaje. La tercera razón es la de no centrar nuestra asociación en el País Vasco, sino ampliarla a comunidades vecinas. Las nubes no ven fronteras.
Por otro lado, bautizar a nuestra asociación con el nombre de Amillena era un hecho inevitable: Amillena es el nombre con el que en el Duranguesado se conoce a esa nube de aspecto fantasmagórico que adorna con frecuencia al Amboto, monte insignia de la mitología vasca y morada de Mari. Toda mi vida he visto hacerse y deshacerse a Amillena en el Amboto…las más valiosas lecciones de meteorología las he aprendido en esa montaña y no en la universidad.
Hablemos ahora de los objetivos de Amillena. El espíritu con el que nace Amillena no es otro que la divulgación libre del conocimiento, en particular en lo que nos concierne, la meteorología. Este hecho contraría a mucha gente. Recuerdo discusiones en las me oponía a supuestos profesionales de la meteorología que defendían el control del conocimiento por parte de una tecnocracia, de la que, por otro lado, pretendían formar parte. Un sistema tutor en suma. Nosotros nos opondremos a ello…sin duda, el conocimiento debe de fluir como el agua. Existen muchas personas aficionadas y profesionales que vierten muchos de sus conocimientos y datos en diversas páginas de Internet, en muchas ocasiones se pierden como una botella con un mensaje en el océano. Si rescatamos algunas de esas botellas nos sentiremos satisfechos.


Fdo:
JOSEBA AREITIO PIEDRA.